” Quédate a dormir en mis susurros,

Sin ropa, sin materia, sin dolor,

Dame un beso sucio y después

arráncame el cuello poco a poco,

Clávame las uñas en la espalda

Mátame cuando más feliz esté.

Si lloro es que quiero más vida

Agárrate a mis versos de esperanza.

Salta, jadea, despéiname,

Deshaz la cama, más abajo,

Un poquito más, sin prisa,

Esfúmate entre las sabanas.

Seamos uno.”

Le pidió mi corazón al cerebro.

Pero este nunca le entendió.

¿Te apetece un cigarro?

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