Como pétalos suplicando al tiempo
que les haga caer más despacio,
vagan los días que me quedan todavía
arrepentidos de los días que han pasado.

El dolor, el sufrimiento y el miedo;
lágrimas que dieron forma a un corazón,
a un alma, una mente y un cuerpo.
Si todo hubiera sido distinto…

Los golpes recibidos me hicieron daño:
en la cara, en el cuello, en la espalda;
meerecidos, gratuitos, entre gritos,
entre llantos, encogido, me enseñaron.

Los dados envenenaron mis entrañas,
mataron al niño, secaron mis párpados.
Merecidos, gratuitos, entre gritos,
entre llantos, erguido, me enseñaron.

Los golpes que vi me enseñaron
a dar lo que uno cree que no merece recibir.
Merecidos, gratuitos, entre gritos,
entre llantos, ignorante, me enseñaron.

Si todo hubiera sido distinto,
no sería yo;
si todo hubiera sido distinto,
no estaria aquí,
tecleando lágrimas al son de mis recuerdos.

Si nada de aquello hubiera pasado
mi vida no tendría sentido;
si todo hubiera sido distinto…
no estaría a tu lado.

Salvador Navarro Berrués – El mono poeta.

Advertisement